Betzabeth una mujer de tres actos

Una sonrisa suya es un punto de partida a lo sublime, pasando por lo inolvidable. Con ella todo es memorable, desde el inicio de cualquier conversación, su desarrollo y su final magistral. Dejo claro que al pensar en ella, se me viene a la mente la canción de Jorge Drexler, porque a su lado es imperativo amar la trama y no el desenlace.

Siempre pensé que tenía un corazón cobarde, porque tenía siempre miedo a querer; viéndolo ahora, desde otra perspectiva, veo que no es así, por el contrario es muy valiente y a pesar de todos los golpes, se empeñaba en comenzar una nueva aventura y cuando menos uno lo esperaba, aparecía un premio, en mi caso fue Betzabeth.

Actriz hasta la médula y mujer como ninguna; con ella las conversaciones son un salto a un abismo dulce, y pasar horas hablando con ella, se ha vuelto un patrimonio de mi humanidad, quizás no tan frecuente, pero sí completamente necesario.

Con ella no se buscan explicaciones, todo está perfectamente claro y en su agenda no hay nada oculto, lo que siente y piensa, lo sabes de inmediato. Eso quedó claro en medio de una charla que me llevó a otros planetas, de reversa en el tiempo, con su respectivo salto cuántico al futuro y por esa razón, confieso que es genial esperar que salga el sol, con su voz en el horizonte.

Su poder es infinito, ella puede detener el tiempo; darle fábula a cualquier palabra que salga de sus labios; hacerte reír así no quieras; darte alivio en todo el centro de tu alma y llenar sus 21 gramos con su energía mágica.

Olvidarla es imposible y aunque uno ocupe la mente en cualquier cosa, ella siempre vuelve, con los mejores recuerdos, es una especie de fantasma cálido que te abriga y que como un ángel de la guarda, siempre te acompaña.

Ella como una especie de sensei urbana, me ha enseñado tantas cosas, como por ejemplo, dejarse sorprender más por el amor y dejar de buscarlo en todos lados, el llega cuando menos lo esperas, con una etiqueta inesperada.

Hemos hablado del amor en tiempos de redes sociales y de todos los lugares donde uno puede buscarlo. que la persona ideal para nosotros puede estar en Dinamarca, en una ciudad cercana o quizás a la vuelta de la esquina, pero a pesar de todo eso, la gente en promedio se siente sóla. Lo irónico es que ella es fiesta, candor y bajo su verbo las soledades se van de paseo, así sea por un rato.

Betzabeth, mujer sin rótulos, sin calificaciones, sin definiciones. Ella está por encima de cada casilla, porque está por encima de todo intento fútil de ponerla en algún rincón de los epítetos. Por momentos parece levitar y se nota que sus pisadas está por encimas del suelo, ella ha descifrado parte de la ecuación y tiene un buen trayecto adelantado en cuanto a la evolución.

Le he comentado que en materia de amores, soy una especie de inseguro profesional; ella se ríe, me mira con su hermosos ojos, severos y dulces al mismo tiempo y sin perder tiempo me da un consejo; es genial saber que existen personas como ella, que siempre tienen un momento para ayudar a los demás y decirle de corazón lo que se piensa que es mejor para cada quien.

Agradezco a la vida por llevarme a formar parte de tus tres actos, quizás la nuestra es una historia inédita que nunca se monte sobre ningún escenario del planeta; pero me encanta la idea de que seas la coautora de estos momentos, a los cuales, sin exagerar, me aferro furtivamente. Gracias por ser esa trama que desvía mi final de colisión a algo mejor, eres mi mejor escritora, mi mejor actriz, mi mejor escenario y esa persona que con su hermosos pensamientos me abre el telón a mundos nuevos.

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