Si Jhon McClaine comiera arepas

En un patio de bolas criollas, varias personas trataban de despejar una esférica que besaba el triunfo y poco a poco estos lanzamientos fueron erróneos y cuando estas personas estaban comprendiendo que se habían quedado sin bolas, una voz socarrona en el otro bando gritó «yo soy John McClane, duro de bochar».

Aunque surrealista el asunto es verídico y es una muestra de cómo este protagonista de la saga de «Duro de Matar» ha calado hondo en la vida de una muestra del género masculino vernáculo, especialmente aquellos que se vieron frente a frente con este personaje de acción en 1988, cuando las entradas se rasgaban y las cotufas eran entregadas en bolsas de empanadas y no había aire acondicionado en las salas de cine, sino enorme ventiladores de techo.


El impacto de este personaje y de las películas que protagonizó en la cultura criolla es innegable, se puede citar como ejemplo una caricatura de un diario regional, hace ya varias década, en que tenía tres caras del difunto presidente Carlos Andrés Pérez y hablaba de una trilogía de películas, protagonizada por el mandatario, llamadas «Duro de Tumbar», «Duro de enjuiciar» y «Duro de Extraditar», por esa razón que hace a John McClane algo tan presente en Venezuela como las cachapas, las perinolas, las caraotas refritas y las colas en El Palito.


La respuesta de esta interrogante puede estar más perdida que la mamá de Marcos o que Tarzán en la Guerra de las Galaxias; quizás sea más misteriosa que el apellido de Meteoro; sin embargo, se tratará de descifrar este enigma que puede ser responsable de muchas cosas que se viven en el presente.


Hace ya casi 20 años, cuando se estrenó «Die Hard» en el mundo, John McClane dejó una huella profunda en el cine de acción por ser un personaje carismático, repleto de humor y sin ningún miedo a la hora de enfrentar a sus enemigos; su concepción como tal era diferente a los robotizados esquemas existentes y por eso marcó la diferencia y se ganó la admiración de los fanáticos del género.


En 1988 se enfrentó a una serie de terroristas, de esos que no son generados por escándalos, ni expuestos en vayas publicitarias; por el contrario, esta serie de personajes liderados por Alan Rickman en una gran actuación, cuyo personaje buscaba raptar a una serie de personas para hacer cumplir sus demandas en la ciudad de Los Ángeles. McClane, policía de Nueva York, estaba de visita para pasar las Navidades con su esposa y sus hijos y antes que se pudieran dar cuenta se escondió para posteriormente hacer de las suyas a la hora de defender a sus seres amados y frenar las intenciones de esas malvadas personas.

John McClane es una mezcla de valentía, destreza y oportunidades, porque no se puede negar que en muchas ocasiones tiene más suerte que Harry Potter y que sus enemigos a veces entran en rachas pavosas, tal como las que le caían a los amores de Candy Candy y las situaciones parecían ser acentuadas por la Ley de Murphy, porque si algo les podía salir mal, de seguro así sería.


Dos años después, en 1990, apareció Die Hard 2 y la acción se efectuaba en un Aeropuerto en donde no había maletines con dólares y empresarios furtivos, pero sí una seria amenaza y una vez más el mítico personaje tenía que tratar de salvarle la vida a sus seres queridos, esta vez en aviones que no podían aterrizar por la amenaza de un grupo de asesinos que controlaban los destinos de esa terminal aérea.


En 1995 se estrenó la cinta que se pensó que iba a poner el punto final a la saga, donde Jeremy Irons volvía a retomar algunos cabos sueltos de la primera parte, escenificando al hermano del antagonista ya fallecido del largometraje original, quien sumergió al policía en una especie de rally mortal en compañía de un habitante de la zona.
Muchos pensaron que era una locura volver a traer a este personaje a la gran pantalla, pero si se toma en cuenta el hecho de que regresó Rocky y ahora se anuncia el reencuentro de los Backstreet Boys y las Spice Girls, y hasta posible que Florentino y el Diablo se reúnan para hacer alguna gira, si esto es así, ¿por qué este hombre duro de matar no puede hacerlo?

Duro de Matar 4.0, fue una película que no le hizo justicia y es preferible, olvidarse de ella.


John McClane ha penetrado más en la ideología del venezolano que personajes como Superman, y menos mal sus fanáticos no siguieron el ejemplo de los amantes del héroe del comic quien se ataba al cuello trapos, toallas o cualquier fragmento de tela para simular ser Kal El; si eso se repitiera con el representante de la NYPD, sería insólito ver a uno que otro ser con una manguera amarrada a la cintura saltando a diestra y siniestra.


Ahora más de 30 años después de aquellos gloriosos tiroteos fílmicos en un edificio, nos queda su legado, que honestamente es mucho mejor que el de muchos políticos nefastos de nuestra tierra.

Ahora que tenemos capos, carteles y muchos funcionarios abusadores, no estaría mal contar con este detective y sería genial verlo comiendo arepas en algpun sitio de alguna de nuestras calles del hambre.