La espada y la pared

Cambiar la palabra tú por un beso, hundirse en el mapa de unos ojos sublimes o dejarse seducir por una personalidad explosiva en una cornisa de un edificio, fueron momentos que vivió una sola persona en la búsqueda de lo que muchos llaman amor.

Will Hayes al borde del divorcio y en el tiempo compartido con su pequeña hija, quien le preguntaba sobre su pasado, decide contarle la historia de su adolescencia y ponerla en una especie de juego, donde ella tendría que adivinar quién de los tres grandes amores de su vida, era su madre.

El relato inicia en 1992, cuando comenzaban a salir los celulares e Internet era un sueño, y como era para ese momento un idealista, aspirante a político que se unió a la campaña de Bill Clinton para la presidencia de los Estados Unidos, siguiendo su credo de ese momento.

Deja atrás a su novia de escuela, una hermosa rubia llena de dulzura y en el camino se encuentra con Summer, una periodista muy sensual, descarada y crítica; y en el fondo de su comando de campaña una amante de Nirvana, apolítica y rebelde ideológica, llamada Abril.

El se enfrentará a los laberintos de sus errores y vive relaciones con las tres, con altibajos y reencuentros, para al final quedarse solo, pero con la felicidad que le da su hija.

Una buena película para ver, una cinta romántica no empalagosa, que tiene muchos trasfondos interesantes y un gran mensaje, sobre la necesidad de amar y ser amado.