Matando cabos

Al abrir un periódico y buscar la página donde están las películas a exhibirse en cartelera, se encuentra ante una verdad ineludible, esta ha sido la peor temporada en años, donde por muchas semanas hay poco que ver o quizás nada que valga la pena.

Cuando este tipo de cosas sucede lo mejor es hurgar en las tiendas de alquiler de vídeo, siempre saldrá algo que valga la pena ver y ese fue el caso de la película mexicana «Matando Cabos», donde Edward Murphy es vestido de charro y su famosa ley toma los toques picantes de la comida azteca y se presenta de la mejor manera, repleta de humor latinoamericano.
Desde 1947 a 1949 Edward Murphy trabajaba en la Edwards Air Force, donde hacía pruebas de la resistencia humana a la fuerza G durante la desaceleración rápida; durante esas mediciones salieron muchas cosas de manera errónea y Murphy responsabilizó a su asistente y lo encaró diciendo frases que pasarían a la historia como «si una persona tiene una forma de cometer un error, lo hará», hecho que fue tomado a juego por los compañeros de esta persona y lo decretaron como «la ley de Murphy».

En 1952 se cambió la frase y se convirtió en «todo lo que puede salir mal, pasará» y salió publicado en el libro «The Butcher: The Ascent of Yerupaja» de John Sack; ya con esto la historia ponía las cartas sobre la mesa y un comentario como cualquier otro se convirtió en una premisa conocida universalmente y la base de la narrativa de la película mexicana «Matando Cabos».

Alejandro Lozano es el director y esta película es su «opera prima» y usa como herramientas todo lo contemplado en el cine negro, en una comedia macabra que arrancará risas a todo el público, porque no se puede ocultar la genialidad de este arte que lleva a acabo el novel azteca del celuloide.
Lozano usa un elenco fresco y no repite los actores que acaparan la mayoría de las películas de esta nueva etapa cineasta de México, salvo la presencia de Ana Claudia Talancón, quien es ya conocida por sus papeles en «El Crimen del Padre Amaro» y «Ladies Nigth».

El elenco lo complementan Tony Dalton, quien interpreta al «Jaque», un joven talento de una empresa dominada por un déspota; quien para su desgracia se enamora de la hija del jefe y con ello se inician los problemas, con una golpiza y una excursión a los inodoros de su patrón.

Kristoff Razcinsky hace de «El Mudo», que irónicamente es uno de los que más habla en este largometraje, un amigo fiel, que al ver en problemas a su pana, decide meterse en líos para tratar de ayudar a quien lo necesita; a pesar de que la jornada termine con la autopsia de un loro y situaciones dignas de recordar toda la vida.
Oscar Cabos es interpretado magistralmente por Pedro Armendáriz, quien hace de un tirano empresarial que le encanta humillar a sus empleados, sin sentido del respeto a sus congéneres, un monstruo que con su sola presencia hace temblar a todos sus trabajadores; sin duda un asco de persona, pero que encontrará lo que no se lo ha perdido, cuando decide atacar a «Jaque», el empleado que tiene amores con su hija.

Pauline Cabos, es la descendiente del anteproyecto de ser humano del señor Cabos; una joven de la sociedad, que a pesar de su posición social, tiene los pies sobre la tierra y no tiene problemas en andar con su novio, porque sencillamente lo considera ideal para ella, sin importar lo que piense los demás.

Otros personajes son Rubén (Joaquín Cosío) quien es un luchador retirado, conocido como «mascarita»; a su lado siempre está Tony «El Canibal» (Silverio Palacios), y los dos protagonizan las secuencias más memorables de toda la cinta, donde se podrá reír a mandíbula batiente, debido a la genialidad de sus secuencias y de la naturaleza de los papeles que representan.

Esta historia escrita por los protagonistas Tony Dalton y Kristoff Razcinsky; narra las desventuras de los buenos, quienes tratan de ocultar un accidente; los malos quienes intentan secuestrar a Oscar Cabos; y los feos, quienes hacen divertido cada desastre y demuestran que más poderoso que la Ley de Murphy es el dicho popular «al mal tiempo, buena cara».

Esta película tiene escenas memorables, con un humor negro que raya en lo esquisto y con fragmentos que dan la impresión que Quentin Tarantino y Martín Scorsese pueden tomar el sol bajo el Trópico de Cáncer.

La edición es sencilla y la banda sonora hará pasar un momento agradable a quienes decidan ver este filme, que está hecho para pasar una hora y media agradable, cosa que casi ningún elemento de la cartelera cinematográfica puede hacer.
«Matando Cabos» refleja el espíritu único del latinoamericano y de las maneras de resolver sus problemas con humor y quienes aplican el teorema de Eudomar Santos «como va viniendo, vamos viendo» o la del gurú Teodoro «estamos mal, pero vamos bien».