Cinzia Francischiello la sinfonía perfecta

Cinzia es una persona de esas que como una sinfonía impregna tus sentidos, es como agua entre los dedos, no la puedes detener a la hora de entrar en tus sentidos. Quererla es mandato, porque ella cuando llega a tu corazón, nunca se va.

Por Juan Pablo Valero

Con ella recorrí la Auropista Regional del Centro muchas veces, el medio de transporte es lo de menos; pero lo de más eran las largas conversaciones que con la excusa del viaje se dieron, en ellas, Cinzia siempre tuvo claro a donde quería dirigir su vida y aunque en ese momento sus sueños se antojaban de lejanos, luchó y se esforzó por ser lo que es en la actualidad, una de las mejores animadoras que haya tenido Venezuela en toda su historia.

Pero vamos de retroceso y ubicamos el tiempo al desplazamiento por carretera hacia la ciudad de Caracas, de protagonista su sonrisa y su entusiasmo a la hora de contar sus historias, porque esta señorita tiene el poder de llevarte en su relato, de activar tu imaginación y formar parte de sus cuentos y trasladarte a su dimensión a través de la imaginación.

En ese momento, yo no sabía lo feliz que era a su lado y lo mucho que la extrañaría años después, ya lejos de ella, de sus inventos, de sus ingeniosas respuestas, de la forma tan particular que tenía de mandarte a volar si te ponías intenso, de su entrega absoluta a la buena comida, de su talento para hacerte reír y de ser un personaje que podría engalanar el protagónico de una novela de Nicholas Spark, sólo que en carne y hueso.

Y mientras pasaban los kilómetros, era imposible no quedarse viéndola, su magnetismo es y será casi gravitacional, porque ella podría hacerte levitar con un gesto, con una palabra precisa y hasta con un roce. Pero también podría inclinar la balanza a su opuesto y ponerte por el piso, ya que es su carácter es legendario en ciudades como Valencia, San Fernando de Apure y la misma capital de Venezuela.

Cinzia es una persona que no se anda por las ramas, si te quiere lo hace con todo su ser y sino no te dedica ni un segundo. Su amor es un tesoro y ella lo da a quien a su juicio lo merecía, sin ningún aspaviento. Mi defecto es que en mi necedad, fui un buen suicida y aún sabiendo las consecuencias, alteraba su paz, sólo por verla pelear (ella hace de eso un arte), Si soy honesto, en este momento, quisiera haber peleado menos y viajar por toda Venezuela con ella.

Sus palabras afiladas están presentes hasta para darte un buen consejo, sus ideas son como una espuela metálica de esas que pueden ser muy intimidantes. Su verbo preciso, como escarpelo, siempre te decía lo que necesitabas escuchar, sin muchas explicaciones. Ella tiene el poder de lo inmediato, de lo contundente, de lo extremadamente necesario.

Florecita Rockera, podría ser uno de sus calificativos, porque es bella como ninguna y tiene una actitud tan fuerte como el más rudo de las canciones de Heavy Metal, y cómo reza la canción de Aterciopelados, vivía encendiendo hogueras, entre quienes la conocía. Que viva ese candor que lleva a flor de piel.

Si no lo has notado, este artículo no lleva a ninguna parte, mi intención es simplemente rendirle tributo a esa mujer que tanto quiero, una dama, que es muy importante en mi existencia, porque para contar los mejores momentos de mi vida, debo hablar de muchas cosas a su lado. Ella es en sencillamente infaltable a la hora de redactar una biografía, ha sido desde el momento que la conocí la mejor cronista y narradora de los hechos de mis días, porque todo lo que me dijo que me pasaría, se hizo realidad y aunque le mentí en dos ocasiones, todas sus sospechas, siempre fueron ciertas.

En ella siempre que podía me refugiaba, a su lado uno se sentía muy fuerte, quizás nunca se lo dije, pero estoy seguro que siempre lo supo. Volver a ella, siempre era un bálsamo, una sensación de paz inconmensurable y yo, siempre buscando hacer alarde de mis tonterías para hacerla reír, aunque en varias ocasiones el resultado no era el esperado.

Al hablar de Cinzia, muchos dirán todo lo que hace en Televen y de su importancia como figura pública. Yo sólo quiero hablar de ella como amiga, porque es lo que siempre ha sido para mi, una mujer como ninguna, un ser lleno de valentía, una fuerza irrefrenable y como ya confesé anteriormente, mi guarida.

Yo sé que lo que tenemos una bella amistad y te digo que amo ese momento en que pones los ojos en blanco y sonríes haciendo fuerza para no enojarte y decirme que estoy metiendo la pata; aunque al final nunca puedes contener lo que piensas. Se qué eres mi amiga, cuando en la distancia hablamos y me cuentas uno que otro secreto. Cuando con una paciencia extraña, me dices lo que debo hacer, aún sabiendo que no te haré nada de caso. Sé que eres mi pana, cuando te cuento algo triste y me dejas claro que estoy muy viejo para la gracia, y me devuelves la sonrisa.

La razón del cariño no es relevante, lo importante es que lo hago y tu lo haces, sin parámetros y a nuestra manera. En la lista de ítems que extraño a rabiar, figura tu pelo rubio, tu mirada viva y ese silencio mezclado con sonrisa, donde sin decir una palabra, me contabas todo.

Y ahora, destrozando la enseñanza de la escuela de comunicación social, cambio los tiempos de los verbos y te cambio de primera persona a todas las formas en que pueda esbozarse una oración; porque eres omnipresente en mi vida y aunque nunca te escribo, te tengo siempre presente y busco la excusa más tonta para cruzar palabra contigo. Entre los dos no existió ninguna despedida, y espero que la ausencia de este formalismo nos lleve a encontrarnos de nuevo, en otra carretera con otro rumbo, pero las misma magia de siempre.

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