Descubriendo a Orangel Suescun: Un artista en su Momento Cumbre

Orangel Suescun teje con paciencia y creatividad cada trazo y diseño, siendo un alma que encuentra en el arte una expresión de comprensión y meticulosidad. Desde Mérida hasta Los Ángeles, su trayectoria es un espejo de calma emocional y un minucioso enfoque que transforma cada pieza en un símbolo de pasión y racionalidad. A través de su arte, Orangel revela cómo la razón y la inspiración se funden para crear no solo prendas, sino experiencias de vida.

Actualmente, se encuentra en un punto alto de su carrera, saboreando cada momento y anticipando lo maravilloso por venir. “Estoy viviendo una antesala fascinante y aunque no quiero darlo por sentado, estoy trabajando intensamente para construir el futuro que deseo,” explica con entusiasmo. Según su juicio, vivir este presente es maravilloso, porque está en los momentos previos a conseguir lo que sueña, por eso quiere disfrutar cada sensación, cada experiencia, cada segundo en el reloj.

A pesar de detestar las mudanzas, la vida de Orangel ha estado marcada por cambios constantes, habiendo vivido en tres países y movido de casa doce veces. Sin embargo, encuentra paz en lugares simples como los restaurantes y el Eco Park en Los Ángeles, y especialmente en las profundas conversaciones con su amigo Diego Mata, quien no es un lugar, pero brinda experiencias inolvidables, gracias a su amistad.

Cuando está solo, Orangel disfruta de la música rap más agresiva y grosera, un placer culposo que prefiere mantener en privado. En caso de emergencia, salvaría de su hogar un perchero Ikea de 1990, un print de Sebastián Curi y su ropa favorita, revelando un apego especial por los objetos que marcan momentos significativos en su vida.

Entre sus cosas favoritas se destacan las sillas, símbolo de su gusto por los muebles y el diseño interior. Ofrece un consejo valioso: «Ten muy clara la meta y sé paciente. Cuando pienses que has esperado lo suficiente, descubrirás que siempre se necesita más paciencia. Hay que moverse y no esperar a que las cosas caigan del cielo».

Para 2024, Orangel se dedica a expandir su marca de ropa, Cool Vida Club, y a profundizar su carrera como ilustrador y diseñador. Valora las enseñanzas de su ex jefe, que le mostró cómo dirigir un negocio, y admira a su actual jefe por su capacidad para estar siempre un paso adelante.

Entre sus ciudades favoritas en el mundo se encuentran Los Ángeles, París y Buenos Aires, lugares que reflejan su amor por la cultura y el diseño global.

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