En 2013 un Meteorito Acabó con el Día de los Enamorados en una Población de Rusia

El Día de San Valentín es conocido mundialmente como una fecha para celebrar el amor y la unión. Sin embargo, el 14 de febrero de 2013, en la ciudad de Cheliábinsk, Rusia, se convirtió en el escenario de uno de los eventos más impactantes y desafortunados en la historia reciente: la caída de un meteorito que dejó un saldo de más de 1,200 personas heridas y causó daños materiales significativos.

En las primeras horas de la mañana, mientras muchos se preparaban para celebrar el día del amor, un brillante destello iluminó el cielo seguido de una poderosa onda de choque. El meteorito, que medía aproximadamente 20 metros de diámetro y pesaba alrededor de 13,000 toneladas, explotó en la atmósfera a unos 30 kilómetros de altura. La energía liberada fue estimada en 500 kilotones, equivalentes a unas 30 bombas de Hiroshima.

La onda expansiva causó daños en más de 7,000 edificios, rompiendo ventanas y colapsando estructuras, lo que resultó en numerosas lesiones por cristales rotos y escombros. La población, sorprendida y asustada, vivió momentos de incertidumbre y pánico. El impacto económico se estimó en más de 33 millones de dólares.

Este evento no solo marcó la historia de Cheliábinsk sino que también se convirtió en un recordatorio de la vulnerabilidad de nuestro planeta ante los objetos espaciales. A pesar de ser un suceso desafortunado, sirvió para aumentar la conciencia sobre la importancia de monitorear y estudiar los asteroides y meteoritos que se acercan a la Tierra.

El Día de San Valentín de 2013 quedará en la memoria de muchos como un recordatorio de que, en medio del amor y la celebración, la naturaleza puede sorprendernos con su poder impredecible.

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