En Japón, Mujeres Pagán 175 Dólares a Hombres para que Salgan con Ellas a Hablar

En la metrópolis de Tokio, una tendencia singular está emergiendo: mujeres que están dispuestas a pagar una suma considerable, aproximadamente 175 dólares, por el placer de una conversación estimulante con hombres en bares. Seigo Yuzuki, con su estilo andrógino y cejas cuidadosamente depiladas, es uno de estos hombres. Trabaja como anfitrión en el Goldman Club, un host-club en Kabukicho, la zona roja de Tokio, donde entretiene a sus clientas con historias y consejos sobre cómo evitar la resaca.

Los host-clubs son un fenómeno en Japón, evolución de la tradición de las geishas, adaptándose a los tiempos modernos. Yuzuki, originario de Kagoshima, encontró en este negocio una forma de vida, aprovechando su popularidad y su deseo de ganar dinero. Cada semana, mujeres como la veinteañera que trabaja en una veterinaria, acuden a estos clubs en busca de una experiencia única: una noche de buena conversación y risas, pagando un precio premium por la compañía de su andrógino objeto de deseo.

La sociedad japonesa, conocida por su productividad y silencio, encuentra en estos espacios un oasis de comunicación humana. Las clientas y los anfitriones viven un romance idílico, sin sexo, donde el objetivo es enamorarse de alguien inalcanzable. Es una relación de fan e ídolo, pero más íntima, que refleja el valor que se le da a la conexión y el entretenimiento en un país donde el tiempo libre es escaso.

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