Hombre muere de un infarto mientras tenía sexo con su amante y la empresa compensa monetariamente a la esposa por este «accidente laboral»

En un giro inesperado y controvertido, la muerte de un hombre en Francia durante un viaje de trabajo ha sido calificada como un «accidente laboral». Este caso insólito ha suscitado un intenso debate legal y ético.

Javier X, un técnico de seguridad de TSO, una reconocida empresa en el sector ferroviario, falleció de un ataque al corazón. Lo inusual del caso es que en el momento del deceso, Javier se encontraba en una situación personal íntima, lejos de la habitación de hotel financiada por su empleador.

A pesar de las circunstancias peculiares, el Tribunal de Apelaciones de París y la Seguridad Social francesa han dictaminado que la muerte debe ser tratada como un «accidente laboral». Esto se debe a la legislación actual, que responsabiliza a la empresa de cualquier accidente que sufra un empleado durante un viaje de trabajo.

La decisión del tribunal ha obligado a TSO a compensar a la familia del difunto, pagando el 80% de su salario hasta la fecha en que Javier se hubiera jubilado. Esta resolución se basa en el artículo L 411-1 del Código de Seguridad Social francés, que ampara a los trabajadores en situaciones de desplazamiento laboral.

TSO argumentó que, al no encontrarse Javier en el alojamiento provisto por la empresa, su muerte no debería considerarse responsabilidad de la misma. Sin embargo, el tribunal concluyó que no había pruebas de que Javier hubiera abandonado sus responsabilidades laborales por motivos personales, especialmente teniendo en cuenta la hora del incidente.

Este caso sin precedentes no solo destaca la extensión de la responsabilidad empresarial, sino que también plantea preguntas sobre los límites de esta responsabilidad en situaciones que fusionan lo personal con lo profesional.

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