Marti Pritz: un alma que trota mundos y conquista corazones

Marti Pritz es bálsamo, unos segundos con ella y los males que puedas tener, van sanando. Su universo contiene la dualidad del aire y del fuego; por la misma razón es capaz de acariciar tu vida como una tenue brisa; apagar el fuego de una furia; y encender la hoguera apagada de cualquier corazón en desuso.

Si la vez con el filtro de Antoine de Saint-Exupéry, donde lo esencial es invisible a los ojos, podrás notar que en el cenit de su piel hay meridianos y paralelos; podrás observar un asfalto mágico y un rayado de carreteras, autopistas, calles y veredas que ha transitado hasta el momento. Tendrás la oportunidad de vislumbrar una serie de caminos que aún no ha tomado, pero que evidentemente están ya presentes, porque vive en un constante ejercicio de viajar al futuro que quiere y luego regresar al ahora para construirlo, ladrillo, por ladrillo.

Es una mujer inquieta y va llenando espacios en el arte; evita ser encasillada y es por eso que podemos verla; como una bailarina profesional; modelo; asistente de dirección de diversos vídeos musicales. Es decir, hace vida, a ambos lados del lente de una cámara.

Con ella no hace falta verse en un salón iluminado, porque ella ilumina todo con un simple gesto y me pueden creer, que su rostro es una obra de arte y su mirada es vendaval en pausa.

La cigueña la dejó en Buenos Aires; los astros le encendieron el andar con la constelación de Sagitario, que curiosamente es la más grande del hemisferio sur. Al igual que su compendio de estrellas, Marti, esta está en centro de la vía láctea y en ella, tal cual cómo pasa en su agrupación de astros, está una especie de «Pistola», una de las estrellas más luminosas de la galaxia y en este caso me refiero a su alma, que irradia luz y un sin fin de sensaciones agradables.

En 2023, quiere llenar su pasaporte de sellos, de cruzar fronteras y empezar su trajinar por el quinto continente y cerrarla en tierras más conocidas.

Lo mejor de ella, es que en este momento tiene una historia sin nombre; sobre su sien se cuelga una lista de puntos suspensivos, porque ni ella sabe lo que va a pasar, cuando coloca los pies en el suelo, luego de levantarse y asomar su conciencia ante los primeros rayos de sol que entran por su ventana.

Esta dama con 11 tatuajes en su mapa de la epidermis; no le gustan las personas con la mente cerrada; para ella es requisito los pensamientos que se abran como un paracaídas; no está a gusto con personas que se dejen llevar por los celos y las obsesiones. En resumen, si quieres presentar tus credenciales para ingresar a su vida, debes entender que es un alma libre y que estará siempre en movimiento, y que no es apta para la gente que no sabe lidiar con su energía cinética.

De ella aún puedo armar un ejercito de letras afiladas en los margenes de este ordenador; pero prefiero dejar el final en pausa, porque ella al igual que una canción de Drexler, te enseña a amar la trama y no el desenlace.

Marti, es generosa pero justa; cuenta con una gran empatía y mucha sensibilidad. No tiene miedo a mostrar todas las aristas de su forma de ser, que parece sacado de algún relato de Charles Bukowski y desde el punto de este servidor, una historia que quiero que tenga más entregas, porque quiero escribir mucho sobre sus aventuras, ser un cronista de sus triunfos, porque ahora es lo eterno que se asocia a su nombre, apenas está dando sus primeros pasos.

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