Meten Presa a Una Mujer por Gritar Mucho Cuando Hacía el Amor

En un insólito giro de la justicia vecinal, Amanda Warfel , ha sido condenada a una estancia de 45 a 90 días tras las rejas, no por un crimen convencional, sino por convertir su dormitorio en un estudio de grabación para bandas sonoras de películas para adultos, ya que gritaba mucho cada vez que tenía sexo, algo que no era del agrado de sus vecinos. El condado de York se ha visto sacudido por esta medida, que ha provocado una ola de alivio entre los residentes de su edificio, quienes por fin podrán retirar los tapones para oídos y disfrutar de la tranquilidad de sus hogares sin escuchar a la mujer pedir a todo volumen cosas como «Dame Más» o «Más Duro».

Tanya Saylor, una vecina particularmente afectada, reveló al The Independent cómo se vio obligada a convertir los auriculares de su hijo de cinco años en un accesorio nocturno indispensable, en un intento desesperado por preservar la inocencia de sus sueños. La duda sobre la efectividad de la medida judicial planea en el aire como una nota sostenida de una balada de rock pesado, pero la esperanza, al igual que el silencio, es lo último que se pierde.

La noticia de la encarcelación de Warfel ha resonado más allá de las paredes del edificio, sirviendo de advertencia para aquellos cuyas pasiones podrían tentarlos a olvidar que el amor, aunque libre, no siempre es libre de consecuencias, especialmente cuando supera los decibelios de tolerancia humana y vecinal.

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