Una mujer al azar

En un mundo donde los placeres culposos están en peligro de extinción, es difícil conseguir alguien que desafíe tus sentidos y por lo mismo todo se ha vuelto un laberinto tedios. Ese era el panorama, hasta que ella llegó, siendo n universo sensorial avanzado.

El azar juega bien los dados del destino, muchas veces te pone un sinfín de personas al frente y por lo general vemos el lado claro de las personas más oscuras; la estadística de la normalidad nos voltea el rostro y nos hace ver lo común, pero siempre hay un reto; un intento de fuga; un anteproyecto de rebeldía, que nos hace escudriñar dimensiones ocultas a simple vista, como fue el caso de ella.

Esta mujer que no toma café; tiene una miradas de esas que marca tildes fantasmas en el torrente de sangre de quién se tope con ella. Esta dama, tiene la particularidad de trabajar en pijama en su casa y en medio de sus cuatro paredes, diseña con su mente sistemas solares de libertad.

Su nombre tiene un encontronazo en su origen, con la Diosa de la Victoria y entre otras cosas, su patronímico se enreda con el don de las multitudes. Es decir, ella está destinada a tener un triunfo de sus ideas y con ellas conquistar corazones a distancia.

Mientras tanto en este lado de la acera, la observo con cierto temor y un mar de indecisiones, sabiendo que si decido pasar la calle hacia ella; puede que se convierta en un adictivo placer culposo. ¿Doy el paso? ¿abro la jaula?

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